Que mejor que un viaje para despertar la inspiración y creatividad, pero si además lo haces los haces a otro continente como África, en uno de sus países como Marruecos, es una provocación.

 

En el mes de Diciembre,  nos embarcamos en un viaje hecho a medida por Viajes Marrakech. Sabíamos las ciudades que visitaríamos y la ruta que íbamos a realizar, pero aun y así nos sorprendió a cada paso que dábamos. Descubríamos nuevos paisajes, monumentos y por supuesto nos adentrábamos en una nueva cultura.

Nuestra primera parada fue la ciudad de Fez, en plena noche empezamos a caminar por callejones estrechos, pasando por puertas pequeñas. Empezamos a mirarnos entre nosotros. ¿Dónde estará nuestro Riad? ¿Dónde vamos a dormir? Fuimos siguiendo a nuestro guía, hasta llegar al Riad Al Makan. Nuestro asombro llegó al cruzar una puertecita y nos adentramos por un pasillo estrecho que nos llevó a un espectacular patio interior en un auténtico palacete. Yo creo que las fotos no le hacen justicia.

Nuestro guía Hamid, nos explico algunas de las costumbres y entresijos de la cultura del país: Las calles estrechas son para conseguir mayor sombra sobre todo en los meses de más calor. Las puertas pequeñas, es una forma de que los huéspedes al entrar tengan que inclinarse y mostrar respeto. Tanto en las vestimentas (con las chilabas) como en sus construcciones, intentan no ostentar, ni generar envidias, de esta forma, todas parecen iguales tanto ricos como pobres. El interior de las casas o Riads como aquí se les llama pueden ser todo lo bellos que quieran, ya que es una representación terrenal de  cómo será el paraíso, y en ellos encontramos los elementos naturales más significativos como la Luz a través de sus patios, el agua a través de sus fuentes, y la naturaleza reflejada en sus árboles y plantas.

medina

Hubo 5 lugares que me dejaron impresionada en este viaje:

 

1-El primero de ellos fue la medina de Fez, la cual fue nombrada patrimonio de la humanidad por la UNESCO; en ella entramos y nos asaltó sus espectaculares calles laberínticas, dignas de perder al mejor guía. En toda Medina hay un zoco, no podemos irnos de Fez sin ver desde las alturas de alguna terraza los curtidores o como no la llaman ellos, Caca Chanel, por el hedor, un tanto desagradable que desprende la mezcla de cal y excrementos de paloma. Es una mezcla esencial para reblandecer la piel y así los curtidores pueden trabajarla mejor. Pero lo que es realmente sorprendente, son las cubas de tintes naturales que utilizan para colorear la piel de camello, vaca y cordero, es un espectáculo visual.

 

fez,medina

 

2-La medina de Marrakech que también es patrimonio de la humanidad, encontramos su espectacular Zoco, con un sinfín de artesanos, desde  curtidores, alfareros, herreros, tejedores,…aunque los que más me cautivaron son los artesanos que trabajan las lámparas de cobre. Pero no solo hay artesanos, también hay tiendas donde la vista se alimenta de sus tonalidades con colores, como los verdes de las aceitunas o los colores naturales de las especies. Y por supuesto no podemos olvidar la gran Plaza de Djemaa el Fna, que desde hace varios siglos constituye el teatro popular más increíble del mundo, aquí pudimos disfrutar de encantadores de serpientes, músicos, bailarines, cuenta cuentos, pitonisas, actores, adivinos, etc.

 

Aceitunas fez, medina

3- El desierto es uno de esos lugares que no puedes dejar de ver al menos una vez en la vida. Aún tengo el recuerdo del juego de luces del atardecer y del amanecer, me dejo hipnotizada, atrapada por una calma imposible de describir. Creo que me deje llevar con el objetivo en mano y disparando a cada pequeño matiz de luz, simplemente idílico. Subimos a lomos de un dromedario, y dormimos en una jaima rodeados de dunas de arena. Lo mejor vino a la noche, después de una deliciosa cena, nos sentamos alrededor de una hoguera contemplando las estrellas, y a pesar del frío, el paisaje y la experiencia fueron inolvidables.

desierto, marroco

 4- Los paisajes montañosos del Atlas son otro de los lugares que me dejaron impactadas, tuvimos que cruzarlo para poder dirigirnos de Fez al desierto, pasando por preciosos valles, y de Ouarzazate a Marrakech. Esas curvas que parecen inacabables con sus formas serpenteantes y  majestuosas. Dejan sin aliento al excursionista más experimentado. Me encantó esas capas de colores terrosos que van del naranja más claro a granate más oscuro, con los contrastes de verdes y el blanco de la nieve.

paisajes quarzazate

 

5- Y por último, Asilah, un pueblo costero y artístico. Esta ciudad está rodeada por murallas con varias puertas de acceso, que le dan un aire muy pintoresco. Este lugar me trae recuerdos a dos de mis ciudades preferidas mediterráneas, Sitges e Ibiza. Las casas pintadas de blanco y azul, los artistas en las calles trabajando, plasmando esa esencia bucólica que desprende toda Asilah, es realmente encantador. Nos alojamos en el pequeño riad de Dar Manara regentado por una Catalana, está muy bien cuidado, su decoración muy mimada e inspiradora.

 

marroco

Asilah

Que puedo decir más, que aconsejaros visitar este estupendo país que inspira a pequeños y grandes. Mi hija con la tablet en mano, hizo unas fotos, que no tienen nada que envidiar del mejor fotógrafo.


Espero sacar pronto mis nuevas ideas para actualizar mis colecciones.»